La boda es el símbolo de la perpetuidad de la comunidad y el fundamento base de la célula familiar. La boda en Marruecos se celebra según un ceremonial que saca sus raíces de las tradiciones ancestrales.
Si la celebración de este acontecimiento queda, en sus grandes líneas, más o menos idéntica en las diferentes regiones del Reino, algunas regiones locales inspiradas y generadas por prácticas ancestrales enriquecen el ritual de la boda y le conceden un sello distintivo de una localidad a otra.
En efecto, la organización de la boda en Marruecos varía en función de las regiones y pone de relieve la diversidad cultural que se manifiesta, especialmente, en diferentes rituales (trajes, ritos, música, tradiciones culinarias, etc.).
Estas particularidades locales y esta autenticidad se conservan y siguen perpetuos de una generación a otra. Son las virtudes cardinales de la diversidad cultural marroquí. Es en el ceremonial de la boda que esta última encuentra su expresión más mercante.
Sin embargo, la ceremonia de la boda conoció, en algunas partes de Marruecos, cambios procedentes de la vida urbana y de la adopción de un modo de vida moderno.
Desde un punto de vista jurídico, la boda se consagra con la conclusión de un “acta adular” elaborado por los “Adules” que funcionan como notarios, en presencia de los testigos. Equivale a un acta matrimonial y constituye el contrato fundador de la familia. |